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Soy de las que piensan que la ciencia tiene una gran belleza. Un sabio en su laboratorio no es solamente un teórico. Es también un niño colocado ante los fenómenos naturales que le impresionan como un cuento de hadas


Marie Curie














lunes, 28 de noviembre de 2011

El origen del ser humano (ej 9 tema 2)

 Y, ¿Cómo hablar del origen de las especies y no dedicar siquiera capítulo a cómo surgió la nuestra?

La evolución humana es un proceso largo y complejo, pero que merece la pena conocer, ya que es importante saber nuestros orígenes, qué somos, de dónde venimos, con qué nos hubiésemos encontrado si hubiéramos nacido hace millones de años y cómo algunas acciones casuales determinaron el desarrollo de nuestra especie.
Aquí dejo publicado un nuevo artículo para esclarecer todas estas preguntas...


Sabemos que la aventura humana es efímera si la comparamos con los 4600 millones de años de existencia de la Tierra, e incluso con los 65 millones de años que han transcurrido desde la aparición de los primeros primates.

 Las investigaciones científicas y diversos descubrimientos han ido dando respuestas al misterio de nuestros orígenes.
La diversificación de los homínidos desde sus comienzos hasta los humanos no fue lineal, sino en forma de ramificaciones paralelas que en ocasiones convivieron en el tiempo. Según estudios paleontológicos y genéticos, toda la humanidad desciende de un ancestro común africano.
Situémonos entonces hace 65 millones de años, cuando aparecen los primeros primates, mamíferos arborícolas y de costumbres nocturnas, que fueron evolucionando,  dando inicialmente lugar a los prosimios (caracterizados por sus prominentes hocicos y largas colas y, en las especies más primitivas, por una tendencia a la disposición lateral de los ojos).
Primates

52 millones de años después, una especie de primates adoptó la posición vertical sobre sus miembros inferiores, para desenvolverse con mayor soltura en la vida arbórea,  naciendo así los monos antropoideos.
Unos 7 millones de años después de este suceso, algunos de estos primates bajan al suelo y adoptan la posición bípeda, postura en la que resultaba más fácil recorrer distancias, pues aunque es una manera de desplazarse más lenta, supone un ahorro de energía y es más beneficiosa en un sentido práctico, ya que al bajar del árbol, el campo de visión de un antropoideo quedaba considerablemente reducido, y al estar erguido tenía mejor perspectiva de su entorno y podía visualizar mejor los peligros (como podían ser los depredadores).
Nacen los homínidos, una nueva especie de la que derivarían muchas otras hasta llegar al ser humano actual.
El primer homínido del que se tiene conciencia fue el Ardipithecus ramidus, que vivió durante 5 millones de años en África.
Austrolopitecus
El siguiente es el Australopitecus Anamensis, que logró  la locomoción bípeda, y le permitió tener las manos libres para explorar nuevas fuentes alimenticias, fabricar herramientas y cazar. Esto ha quedado demostrado en las huellas fósiles de Australopitecus que han permanecido en las cenizas volcánicas de la Etoli (Tanzania) durante más de tres millones de años.   Hace dos millones de años, una especie de homínidos logró fabricar herramientas con filo cortante, que le permitieron incrementar la caza, aportando mas proteínas a su dieta, favoreciendo su desarrollo cerebral, es la especie conocida como Homo habilis.  Un millón de años más tarde aparece el  Homo ergaster, que con un cerebro de mayor dimensión y algunas herramientas de piedra,  sale del continente africano y se extiende por Asia y Europa.  El Homo ergaster asiático, evolucionó hacia el Homo erectus y el Homo ergaster europeo hacia el Homo antecesor y posteriormente hacia el Homo heidelbergensis,( precursores de los neandertales) que ya dominaban el fuego con toda seguridad y acumulaban los cadáveres en santuarios naturales  hace trescientos mil años, como se refleja en la Sima de los Huesos de Atapuerca . Los neandertales u Homo neanderthalensis, que son los posteriores,  realizan enterramientos funerarios, que denotan un inicio del pensamiento simbólico sobre la vida, la muerte y el futuro,  viviendo desde hace 120 mil años, hasta hace unos 25 mil años, cuando se extinguieron, no sin antes coexistir con los cromañones  u Homo sapiens.
Una característica de los Homo sapiens cromañones, es el desarrollo del lenguaje complejo, que permite el pensamiento simbólico, artístico y posteriormente la escritura, con lo que el conocimiento de la humanidad se hace acumulativo,  de unas generaciones a las siguientes. Por esto hemos podido llegar a saber lo que sabemos, y nuestros descendientes seguramente desarrollaran una inteligencia superior a la nuestra y podrán darle respuesta a muchas preguntas que nosotros ahora ni siquiera nos planteamos, sin embargo, se puede decir que el homo sapiens tiene una visión más o menos clara de su pasado.

TRAS EL ORIGEN DE LA VIDA: EL ORIGEN DE LAS ESPECIES

Aunque ya en la segunda mitad del siglo XVIII alguno científicos como Lamarck sugerían que las especies sufren cambios o se adaptan para dar lugar a otras nuevas, hasta el siglo XIX la mayor parte de la población estaba convencida de que las especies que habitan el planeta habían surgido por la mano de Dios, y que eran así desde un principio.
Sin embargo, la paleontología y la anatomía comparada aportaban pruebas que hacían poco creíble esa concepción de un mundo inmóvil y surgían continuamente nuevas dudas acerca de este tema, pero nadie se atrevía a contradecir las ideas creacionistas ya que tenían un gran peso en aquella época.
Charles Darwin era un famoso naturalista inglés que tras su viaje en el Beagle por distintas regiones de Sudamérica, las Islas Malvinas y las Islas Galápagos, dedujo que una misma especie dependiendo del entorno en el que se hallara desarrollaba unas características u otras que la hacían más óptima para desenvolverse en aquel ambiente y sobrevivir.
Darwin leyó el Ensayo sobre el principio de población de Malthus y también comprobó que otro naturalista de gran importancia, Alfred Wallace había llegado a las mismas conclusiones que él siguiendo otras pautas.

Finalmente decidió escribir su propio libro.

El título completo de la primera edición fue On the Origin of Species by Means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life (El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida). En su sexta edición de 1872, el título fue modificado a The Origin of Species (El origen de las especies).
En su obra, Darwin plantea una teoría sobre el origen de las especies a partir de la selección natural, explicando que si de forma natural se producían variaciones entre los descendientes de una especie, de forma también natural irían sobreviviendo los que mejor se adaptasen a conseguir alimentos y a las condiciones del medio en el que vivan. Luego, los supervivientes se reproducirían transmitiendo sus características, que se convertirán en algo común, así una especie  cambia  de manera lenta y gradual y origina otras nuevas.
Su obra El origen de las especies y sus ideas dieron lugar al darwinismo, una teoría evolutiva según la cual todos los seres vivos del planeta son descendientes de un antepasado común. 

Con frecuencia ridiculizaban a Darwin
 caricaturizándolo con cuerpo de simio

La teoría de Darwin dio paso a una  revuelta en el campo de la biología y mucha gente se escandalizó tras conocer sus propuestas, pues estaban los que negaban la evolución y defendían el creacionismo y por medio del catastrofismo (catástrofes que ocurrían cada cierto tiempo a nivel planetario y destruían la mayor parte de las especies existentes) explicaban que unas especies desaparecieran  y surgieran otras nuevas.
También estaban los que defendían las teorías de Lamarck, que defendía que los seres vivos evolucionan a partir de los caracteres adquiridos por sus progenitores a lo largo de la vida y que estos son heredados.
Darwin no se inventó la evolución, sino que construyo toda una teoría partiendo de la clasificación de las especies de Linneo un siglo antes, llegando a un esquema con muchas ramas que salían de unos pocos troncos. Él no dijo en ningún momento que el hombre descendiese del mono, simplemente situó al ser humano en el mismo nivel que al resto de seres vivos, en la rama de los primates, y esto horrorizó a gran parte de la población. Esta comparación o relación del ser humano con el mono es una visión que en la actualidad está aceptada por la mayoría, al igual que la Teoría de Darwin, que es una de las más admitidas acerca de la evolución.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Tras el origen del Universo llegó el origen de la vida (ej 2 tema 2)

En uno de mis artículos anteriores, hablo de un planeta (La Tierra) donde hay formas de vida basadas en el carbono que se han comenzado a dar cuenta de lo pequeñas que son respecto al Universo. Bien, en esta nueva entrada de Mi blog de CMC quiero explicar cómo surgieron estas formas de vida, partiendo de la teoría más convincente sobre el origen fisicoquímico de la vida, la Teoría de Oparin.

Para empezar, hay que tener claro que para que se desarrolle la vida se deben de dar condiciones externas óptimas para la vida, y la atmósfera de nuestro planeta, la atmósfera primitiva, no lo era,  estaba formada por gases como metano, amoniaco, hidrógeno y vapor de agua. Oparin propuso que en esta atmósfera tuvieron lugar una serie de reacciones químicas que se catalizaron por los rayos ultravioleta del sol  y a las que se le sumo una gran cantidad de energía y calor, dando como resultado la formación de numerosas moléculas orgánicas sencillas, que se acumularon en el océano primitivo. En el agua, estas moléculas orgánicas sencillas, algunas lípidos, se plegaron entre sí y formaron burbujas, en cuyo interior quedó atrapado un ácido nucleico ( se cree que fue un ARN) y se inició la actividad metabólica y la materia viva comenzó a reproducirse a sí misma.

La teoría de Oparin fue en verdad una hipótesis, hasta que en 1952 Stanley Miller decidió verificarla de manera experimenta en colaboración con Harold Clayton Urey en la Universidad de Chicago.
Se reunió en un matraz la supuesta composición química de la atmósfera primitiva. Calentó el contenido del matraz y sometió los vapores obtenidos a descargas eléctricas. Después de varios días, analizaron el contenido del recipiente y descubrieron numerosos compuestos orgánicos, entre los que había varios aminoácidos.
 Miller había logrado comprobar que era posible obtener compuestos orgánicos esenciales para la vida partiendo de materia inorgánica.

Por tanto, cuando pensemos en  cómo se originó la vida no debemos de imaginarnos un charco del que de repente salió un bicho con patas. Para que esto pasase, es decir para que se desarrollase un ser vivo capaz de vivir en un medio no acuático tuvieron que pasar millones de años. Debemos saber que la  primera vida que se desarrolló en nuestro planeta no fue más que un agrupamiento de moléculas orgánicas complejas (proteínas y ácidos nucleicos) que se rodearon de líquido y lípidos y originaron la primera célula, denominada Progenota.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Mira una estrella. Pide un deseo

Seguro que alguna noche que estabas contemplando el cielo, has visto un resplandor atravesarlo, y entonces has dicho ¡Una estrella fugaz! e inmediatamente has formulado un deseo, esperando que al pedirselo a la estrella, este deseo se cumpla. ¿Te interesa saber como comenzó esta costumbre y que son en verdad las estrellas fugaces? sigue leyendo.

Desde los inicios de nuestra historia hay muchas supersticiones acerca de las estrellas fugaces, tanto buenas, como malas.

Se creía que eran las almas de las personas, o que anunciaban un nacimiento, ya que había gente que juraba haberlas visto antes de un alumbramiento, de hecho se dice que los reyes magos siguieron una que les guió hasta el portal donde estaba el Niño Jesús.

En cambio también existen tradiciones que unen las estrellas fugaces a los malos presagios, que estas se divisaban antes de que ocurriese una tragedia o una muerte.

Buenas o malas noticias, lo cierto es que desde siempre se le ha concedido un gran poder a las estrellas fugaces y por eso se les comenzó a pedir deseos. 

Sin embargo, dificilmente una estrella fugaz puede determinar el destino de los seres humanos, partiendo de que las estrellas fugaces, en verdad no son ni estrellas, son meteoros, es decir, partículas de polvo, hielo o roca que están en el espacio, y  al entrar en contacto con nuestra atmósfera, se incendian  dejando a su paso una estela luminosa, esto es debido a la fricción con la atmósfera y a la  gran velocidad que van los meteoros (entre 10 y 70 km/s).

Los meteoros se denominan meteoritos cuando alcanzan la superficie de la Tierra y no se han desintegrado por completo.  Los meteoritos pequeños y medianos se frenan rápidamente hasta unos cientos de km/hora debido a la fricción, y cuando caen a tierra (si llegan) lo hacen con poca fuerza. Solamente los grandes conservan la velocidad suficiente para dejar un cráter. Los meteoritos estan constituidos por hierro y roca.

Es difícil contemplar una estrella fugaz (meteoro)  si se está en una ciudad con una gran contaminación lumínica, aunque en una noche oscura y despejada se pueden observar unas diez estrellas fugaces por hora. Además no todas las noches del año son igual de intensas en cuanto a meteoros.
Cuando la Tierra atraviesa la órbita de un cometa,  compuestos de agua, hielo seco, amoníaco, metano, hierro, magnesio, sodio y silicatos, que  presentan una cola de gas y polvo, se produce una lluvia de estrellas fugaces, ya que los fragmentos de material que el cometa ha ido dejando a su paso penetran en la atmósfera de la Tierra, pudiendo observarse una estrella fugaz (o meteoro) cada minuto. 

Está claro que no podemos confiar en que  las estrellas predestinen nuestras vidas, al igual que tampoco lo puede hacer el resto de la astrología,  lo que sí podemos hacer es ir un día por la noche (sobre el 12 de agosto es una buena fecha ya que se produce la lluvia de estrellas de las perseidas, o a mediados de octubre, las oriónidas) al campo, y sentarnos tranquilamente a contemplar el firmamento, porque, sencillamente, es extraordinariamente increible.
Oriónidas