Aunque ya en la segunda mitad del siglo XVIII alguno científicos como Lamarck sugerían que las especies sufren cambios o se adaptan para dar lugar a otras nuevas, hasta el siglo XIX la mayor parte de la población estaba convencida de que las especies que habitan el planeta habían surgido por la mano de Dios, y que eran así desde un principio.
Sin embargo, la paleontología y la anatomía comparada aportaban pruebas que hacían poco creíble esa concepción de un mundo inmóvil y surgían continuamente nuevas dudas acerca de este tema, pero nadie se atrevía a contradecir las ideas creacionistas ya que tenían un gran peso en aquella época.
Charles Darwin era un famoso naturalista inglés que tras su viaje en el Beagle por distintas regiones de Sudamérica, las Islas Malvinas y las Islas Galápagos, dedujo que una misma especie dependiendo del entorno en el que se hallara desarrollaba unas características u otras que la hacían más óptima para desenvolverse en aquel ambiente y sobrevivir.
Darwin leyó el Ensayo sobre el principio de población de Malthus y también comprobó que otro naturalista de gran importancia, Alfred Wallace había llegado a las mismas conclusiones que él siguiendo otras pautas.
Finalmente decidió escribir su propio libro.
El título completo de la primera edición fue On the Origin of Species by Means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life (El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida). En su sexta edición de 1872, el título fue modificado a The Origin of Species (El origen de las especies).
En su obra, Darwin plantea una teoría sobre el origen de las especies a partir de la selección natural, explicando que si de forma natural se producían variaciones entre los descendientes de una especie, de forma también natural irían sobreviviendo los que mejor se adaptasen a conseguir alimentos y a las condiciones del medio en el que vivan. Luego, los supervivientes se reproducirían transmitiendo sus características, que se convertirán en algo común, así una especie cambia de manera lenta y gradual y origina otras nuevas.
Su obra El origen de las especies y sus ideas dieron lugar al darwinismo, una teoría evolutiva según la cual todos los seres vivos del planeta son descendientes de un antepasado común.
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| Con frecuencia ridiculizaban a Darwin caricaturizándolo con cuerpo de simio |
La teoría de Darwin dio paso a una revuelta en el campo de la biología y mucha gente se escandalizó tras conocer sus propuestas, pues estaban los que negaban la evolución y defendían el creacionismo y por medio del catastrofismo (catástrofes que ocurrían cada cierto tiempo a nivel planetario y destruían la mayor parte de las especies existentes) explicaban que unas especies desaparecieran y surgieran otras nuevas.
También estaban los que defendían las teorías de Lamarck, que defendía que los seres vivos evolucionan a partir de los caracteres adquiridos por sus progenitores a lo largo de la vida y que estos son heredados.
Darwin no se inventó la evolución, sino que construyo toda una teoría partiendo de la clasificación de las especies de Linneo un siglo antes, llegando a un esquema con muchas ramas que salían de unos pocos troncos. Él no dijo en ningún momento que el hombre descendiese del mono, simplemente situó al ser humano en el mismo nivel que al resto de seres vivos, en la rama de los primates, y esto horrorizó a gran parte de la población. Esta comparación o relación del ser humano con el mono es una visión que en la actualidad está aceptada por la mayoría, al igual que la Teoría de Darwin, que es una de las más admitidas acerca de la evolución.



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ResponderEliminarEl blog está muy bien